Protección de nuestra RED
neurológica.
Por Osvaldo Revelles – 17 de marzo 2026
Actualizar nuestro FIREWALL
En informatica, un firewall es un sistema de seguridad que funciona como
barrera entre una red interna confiable e Internet, monitoreando y filtrando el
tráfico según reglas para impedir accesos no autorizados. Es la primera línea
de defensa para proteger los datos.
Las
personas inmersas en un cóctel de datos y, por ende, de información, adoptan un
modelo mental que las lleva a abandonar sus propios deseos u objetivos. Esta
ultraconectividad intensa no solo transforma nuestra forma de comunicarnos,
sino que también influye directamente en cómo definimos y perseguimos nuestros
propios objetivos. Así, no solo se ven alterados los mapas de conocimiento que
construimos a diario, sino que sus efectos repercuten de manera constante en la
estructura misma de nuestras metas personales.
Ante
esta tendencia, quiero compartir un ejemplo de una investigación realizada en
un marco como fase exploratoria, principalmente en adolescentes y estudiantes
universitarios, sobre una fobia contemporánea llamada: “NOMOFOBIA”, que
significa: no mobile phone phobia (miedo irracional a no poseer
nuestro teléfono móvil).
“La
adicción a los teléfonos inteligentes es tan prevalente que ya se considera
como cualquier otra adicción a sustancias nocivas”.
La nomofobia se estructura según la investigación en:
- Miedo o nerviosismo por no poder comunicarse con otras personas;
- Miedo a no poder conectarse;
- Miedo a no poder tener acceso inmediato a la información;
- Miedo a renunciar a la comodidad que brindan los dispositivos móviles.
Esta nueva fobia genera cambios en los comportamientos y en las diversas culturas, donde la recurrencia y la absorción de datos crean crisis relacionadas con la depresión, la ansiedad, la ira, la agresividad, el estrés, el nerviosismo, la estabilidad emocional y los trastornos del sueño.
Hasta los primeros años de la IV
Revolución Industrial, las investigaciones se enfocaban en abordar la ceguera
psicológica, entendida como la incapacidad de reconocer el impacto mental de la
sobreexposición a información, por ejemplo, cuando una persona no percibe cómo
las noticias constantes afectan su estado emocional. Este fenómeno suele estar
relacionado con una mala formación de ego, es decir, una identidad personal
poco consolidada que dificulta tomar decisiones autónomas frente al bombardeo
de datos; por ejemplo, cuando alguien adopta opiniones ajenas sin cuestionarlas
debido a inseguridad o falta de autoconocimiento. Asimismo, se exploraban los
procesos de desintoxicación informativa, que consisten en prácticas para
reducir el exceso de información, como limitar el uso de redes sociales o
dedicar momentos al silencio digital para recuperar claridad mental.
En la actualidad, la denominada crisis invisible o ceguera tecnológica subraya la urgencia de implementar acciones concretas para proteger nuestra salud mental. Entre ellas se destacan la alfabetización digital (aprender a evaluar críticamente la información que consumimos), establecer límites en el consumo de información (como reservar horarios libres de dispositivos electrónicos), y promover espacios de reflexión personal (dedicar tiempo a pensar y dialogar sobre lo que recibimos y cómo nos afecta). Estas medidas contribuyen a una relación más saludable y consciente con la tecnología y los datos que nos rodean.
De acuerdo con Víctor A.
Guzmán-Brand y Laura E. Gelvez-García en un artículo publicado en la Revista SciELO
(Scientific Electronic Library Online), se señala que: “Un estudio sobre
la dependencia de los dispositivos electrónicos en Argentina revela que siete
de cada diez jóvenes permanecen conectados a internet durante todo el día, y la
mitad mantiene sus equipos encendidos las 24 horas”.
“EL SILENCIO FORTALECE LA IDENTIDAD”
En resumen, el silencio es una
herramienta eficaz para sostener la crisis comunicacional. Humanizar la
información, administrar los datos requiere de vivir el presente y ser
ciberconscientes; es decir, implica estar atentos a la información digital que
consumimos y cómo esta afecta nuestras percepciones y decisiones.
Actualizar el FIREWALL nos induce a reprogramar nuestra estructura cognoscitiva; significa modificar nuestros hábitos mentales para responder de manera saludable ante posibles amenazas, por ejemplo, adoptando estrategias que nos permitan filtrar la información y evitar la sobrecarga. Estos mecanismos de defensa nos ayudan a enfrentar los desafíos que surgen en entornos digitales y a mantener nuestro bienestar emocional frente a la crisis comunicacional.
REFERENCIAS:
Rodríguez-García AM, Moreno-Guerrero AJ, López Belmonte J.
Nomophobia: An Individual's Growing Fear of Being without a Smartphone-A
Systematic Literature Review. Int J Environ Res Public Health. 2020 Jan
16;17(2):580. doi: 10.3390/ijerph17020580. PMID: 31963208; PMCID: PMC7013598. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7013598/
Guzmán-Brand, Víctor A, & Gelvez-García, Laura E..
(2023). La nomofobia en los adolescentes y el impacto en su salud mental: una
revisión sistemática. Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento, 15(3),
12-23. Recuperado en 16 de marzo de 2026, de https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1852-42062023000300012&lng=es&tlng=es.

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